"No existen..." (2º parte)
8:15 en punto. En la sala de reuniones se encuentra todo el personal. Pero Richard Kaifman advierte que no es su gente. Le queda claro que allí no están sus compañeros de la Brigada de Delitos Económicos. Cree que es una equivocación, pues nadie le avisó de un cambio a la Brigada de Inteligencia Policial. Pero prefiere callar y escuchar atento. Aquí, con el Fiscal a punto de hablar, sí que puede haber acción.
Tras sus palabras y la entrega de antecedentes, el Fiscal se retira. Ahora todo queda en manos del Prefecto Osorio, quien obviamente delega en el Comisario Velásquez el ordenamiento del trabajo. Un aura de incredulidad asoma en los rostros de todos los presentes. El caso, para cualquiera que no esté lo suficientemente atento, podría sonar como una tomadura de pelo. Pero no. Velásquez comienza a hablar.
"Haber señores. Los quiero a todos con los ojos apuntando acá y los oídos bien abiertos. Sé que es casi un chiste, pero si el Fiscal nos buscó a nosotros en vez de los pacos, es por algo. Resumo. Tenemos dos heridos con graves lesiones y fracturas en todo el cuerpo en el hospital, un sospechoso y una única testigo. La señorita Tamara Puschmann. 23 años, estudiante de Arte en la U. de Concepción, soltera sin hijos, oriunda de la V Región. Ella llamó para contar que dos tipos, que sospechamos son los mismos del hospital, intentaron asaltarla y abusar de ella. Así también, ella afirma que un tipo, dotado de fuerza y velocidad sobrehumana, los golpeó para defenderla. Y que después se fue volando. ¡ No quiero el menor gesto de risa carajo!".
Richard Kaifman entiende que lo que se vendrá no es una cosa de todos los días. Sin embargo, es el único en la sala que no se tentó de reirse con la información que entregó la testigo. Siempre soñó con estar presente en la indagación de algo así. Con pistas que rozaran lo ilógico. Ahora está en ello. Nadie le explica de su repentino cambio de departamento. No hay tiempo. Si lo quieren allí es por algo. Lo asignan junto a la Detective Paredes a trabajar bajo la tutela directa del Comisario Velásquez. Carpetas con antecedentes en mano, su primer encargo consiste en visitar e intentar conversar con la aún schockeada testigo.
Ya cae la tarde en Concepción. La detective Paredes conduce el móvil de la PDI que raudamente abandona el cuartel de calle Angol. La instrucción fue clara y precisa: el máximo de sigilo para intentar ganar la confianza de la testigo. Ni a sus familias pueden contar detalles. En toda la historia de la policía civil, esta es la primera vez que se investiga formalmente un caso de estas características. 'Tipos que vuelan y con la fuerza de un toro', piensa silenciosamente Kaifman mientras se acomoda su cinturón de seguridad. Casi una hora les resta de viaje. Se aproxima un aguacero.
La ciudad de Tomé parece detenida en el tiempo. Tras el cierre de su histórica fábrica textil pareciera que todo siguiera igual. De hecho, por la hora, pareciera que a sus perros y vecinos se los tragó la tierra. El móvil de los policías avanza lento buscando dar con la dirección. Comienza a llover y ambos detectives recuerdan que no trajeron su ropa impermeable. Será mejor no insistir si no les abren la puerta, piensa silenciosamente Kaifman justo antes de que Paredes se detenga frente a una pequeña casa consignada con el número 238, muy cerca del centro.
La detective apaga el motor y mete las carpetas bajo su chaqueta y enfila hacia la puerta. Kaifman la sigue mientras se acomoda su placa. El piso está muy barroso y el aguacero aparenta no amainar en unas buenas horas. Y justo antes de que Paredes golpee con su puño la vetusta puerta de madera, el detective la detiene apoyando su mano en el hombro. Le hace un gesto para que se quede quieta y le habla en voz baja. "Tranquila. Golpea y pregunta por la chica. Yo haré como que voy a buscar algo al auto. Alguien no está observando. Y quiero saber ahora quién o qué es".
Mientras camina hacia el auto, Kaifman divisa en los vidrios laterales el reflejo de alguien que le abre la puerta a Paredes. Disimuladamente mete su mano dentro de su chaqueta buscando rozar su revolver. Su vista se fija en los árboles del frente. El viento comienza a soplar fuerte. Efectivamente alguien lo observa a él y la detective desde lo alto.
Etiquetas: 2009, 2º parte, Chile, Concepción, Cuentos, ficción, No existen, Sur, young_supersonic


6 comentarios:
si tienes la oportunidad de escuchar un disco de death cab for cutie, hazlo... valen la pena ;) y sí, lo de cocodrila es por el disco de los ex.-
saludos :)
..me entretuve leyendote; gracias por tu visita.
un gran saludo !!!
Hola hace tiempo que no te escribía, es que como te dije antes no tengo interNERD en mi casa asi que no he podido leer tus mensajes.
Me gustó más la primera parte que dejaba algo a la imaginación, pero no quiere decir que esta parte sea mala, de repente y como me gusta leer "libros" me engancha esto de leer historias más largas, obviamente que esperaré la tercera parte...
espero leer y contestar mañana tu mensaje. que estés bien cuidate, bye
Wuooouuu...
Suspenso total es ésta historia.
Ahora cuentas lo que le sucedió a la chica... pero... quien será ése extraño ser que observa desde tan cerca?
Como leí más arriba... supongo que la historia continuará...
Saludos Pedri!
jajaja esto amerita la tercera parte pronto jajaja....tengo ansias de saber k pasa
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